martes, 18 de noviembre de 2008

Cegados por la Fe.

.
"Dichos" por Jorge Horacio Richino.
.
Distinto es "tener fe" a "estar cegado por la fe", por tanto es conveniente no cerrarse en una sola idea o un único pricipio. Lo ideal es abrir la mente a todos las opciones y conocimientos disponibles, para poder llegar a una conclusión más cercana a la verdad.
.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Una pincelada del Barrio de Floresta en los años 1950/1960.

.
Me voy a referir a la zona aproximadamente cercana en 10 cuadras (a la redonda) sobre la entonces estación del viejo Ferrocarril Oeste.
La estación estaba delimitada en sus extremos por la calle Chivilcoy y por el otro extremo por la calle Joaquín V. González.
A mitad del andén (aproximadamente) de la estación cruza la calle Bahía Blanca, donde había y aún existe, un tunel subterraneo para el cruce de peatones Las calles que delimitan la estación por sus laterales son: Al sur "Yerbal" y del lado norte "Venancio Flores".
A solamente una cuadra de Yerbal y corriendo de manera paralela se halla la importante Avenida Rivadavia (La llamada -en algún momento- la más larga del mundo; calificativo que hoy está en discusión por algunos entendidos).
Rivadavia lleva el nombre en honor al primer Presidente de la República Argentina.
Por esa zona cercana a la estación Floresta, puedo rememorar algunos de los comercios, establecimientos y lugares especiales a destacar, que se encontraban allí. Empezando por la Avenida Segurola cuya continuación luego de cruzar la Avenida citada, tomaba el nombre de Mariano Acosta y recuerdo en ese lugar, una vieja "Gomería" (justo en la esquina), enfrente -en diagonal- y haciendo esquina con "Segurola" la famosa confitería "El Aguila" .
En la cuadra de Rivadavia -altura 8300- entre M. Acosta y Candelaria (esta última continuación de Bahía Blanca) recuerdo la antigua Pizzería "Las Violetas" (Imposible dejar de recordar las enormes porciones de pizza "al molde" bien cargadas de mozzarella" que te ofrecían en el mostrador y que las tomabas por su extremo con esos papelitos rectangulares que se colocaban en los vasos - a modo de servilleta - que también servían para que el despachante te hiciera la cuenta con el lápiz que generalmente llevaba enganchado sobre una de sus orejas... esa pizza que se arqueaba desde el borde de tu mano hasta su extremo (producto de su masa esponjosa y su abundante carga de salsa y mozzarella)... esa pìzza que solías acompañar con una naranja "bils" u una "bidú").
.

.

; el local mayorista de cigarrillos de Paradeda Hnos., Una peluquería para caballeros, la Farmacia Ciccarella, El local de venta de ropa de bebes "Casa Juanita", un quiosco de golosinas y cigarrillos, una enorme Ferretería (local de considerable longitud y provisto de la mayor variedad de artículos de dicho rubro),un local de la famosa firma "Coppa & Chego", una Peletería, El Bazar " EL Dominó", etc.
La vereda de enfrente (entre Chivilcoy y Bahía Blanca) contaba con la fábrica de pastas "El Cóndor", un local de venta de telas, un antiguo bar, las entradas de acceso al Mercado Vélez Sarsfield, un local de ropa de caballeros, una sucursal de "La Martona", un local de Richmond (café-té), etc.

En la esquina de Rivadavia y Segurola (precisamente en el centro de la Avenida) había una "Garita" que un agente de la Policía Federal utilizaba para dirigir el tránsito desde allí arriba.
(garita similar a la comentada en este artículo)

Volviendo al tema de "Floresta" no puedo dejar de mencionar en la esquina de Rivadavia y Mariano Acosta (frente a la "Gomería" que antes mencioné), el Salón bailable "Mariano Acosta" (de donde guardo bellos recuerdos).

Los cines más destacados del bario eran entonces: El Gran Rivadavia, El Cine teatro Fénix", El cine Avellaneda, el cine Canadian y algunos pocos más.

Pasando el tunel que cruzaba en forma subterranea las vías del ferrocarril, uno se podía encontar (sobre la derecha) con unos terrenos pertenecientes al ferrocarril, donde usualmente y por la mañana se llenaba de carros (tirados por caballos) de lecheros que iban allí a buscar la leche que llegaba vía ferrocarril y estaba envasada en los famosos tarros para leche -- que los mencionados lecheros traspasaban a sus propios tarros. Así repartían la leche domicilio por domicilio.

. Recordando que hablo de los años 1950/60, si se continuaba por Bahía Blanca (luego de cruzado el tunel), a tres cuadras de allí estaba la Plaza Vélez Sarsfield; frente a ella la Iglesia "Nuestra Señora de La Candelaria"; y en la Avenida Avellaneda, la Comisaría nº 43. Esa plaza en aquella época era el escenario de las fiestras patronales de San Cosme y San Damián (que no se si ahora se realizan), pero si así fuera es seguro que no han de tener el esplendor de aquellos tiempos en que los puestos callejeros de venta de comidas y objetos alusivos a la celebración estaban abarrotados de clientes, en tanto la plaza se vestía de luces y ruidos por la infernal cantidad de fuegos artificiales y bombas de estruendo que se ofrecían para el beneplácito de los concurrentes.

Como ha cambiado todo desde aquellos tiempos? Aunque algunas cosas todavía se mantienen, pero en general la escenografía del lugar y las costumbres eran bastante diferentes.

Recuerdo los domingos en la misa, las mujeres solían taparse el cabello (uso de la mantilla) en señal de respeto (tradición muy antigua que luego la Iglesia se encargó de modificar),

Pero volviendo a los recuerdos del barrio (tan sólo algunos) y para no extenderme mucho más en este escrito, me voy a referir rapidamente a lugares que yo considero muy pintorescos y dignos de destacarse:

El trencito que recorría el Parque Nicolás Avellaneda, La pileta municipal del mismo parque, La pintoresca estación del ferrocarril Sarmiento y sus bellos bebederos de bronce (que seguramente andarán en algún lugar que no es precisamente la estación), El Club Floresta de chivilcoy y Venancio Flores (donde con amigos hemos llegado a organizar bailes), la calesita adyacente a los terrenos donde iban los lecheros (en el playón mencionado se filmaron imágenes de la película nacional "El asalto"); los viejos buzones pintados de rojo del Correo Argentino en muchas esquinas, el viejo bar de Bahía Blanca y Rivadavia, el almacén con despacho de bebidas de Rivadavia y Candelaria, La fábrica "Torgelón" de fiambres en la calle Candelaria, Las Pizzerías "Demar" y "Las Violetas", La zapatería "Gualco", El maravilloso mercado Vélez Sarfield, la fábrica de hielo de Avellaneda y Mercedes. Los Colegios "Mariano Acosta", Joaquín V. González, El Colegio Espíritu Santo, las librerías "Rosso" y "Luratti", La casa de libros Díaz, el Bar de Pergamino y Rivadavia (frente al cine teatro Fénix), etc. etc.

Son algunos de los tantísimos recuerdos de Floresta, de una época inolvidable por su tranquilidad, su buena gente, y su aire fresco y respirable. (Con esto no se quiere decir que han sido mejores a los momentos presentes, sino simplemente diferentes).

lunes, 10 de noviembre de 2008

Historias de barrio "El mercado Vélez Sarsfield".

.
El Mercado Vélez Sarsfield al que voy a referirme en este relato, es el que funcionaba en la década de los años 50 y principios de los 60.
La ubicación del mercado -en el barrio de Floresta (Ciudad de Buenos Aires)- es: "Avenida Rivadavia" a la altura del 8300, entre las calles "Chivilcoy" y "Bahía Blanca".
Lo que puedo recordar del mismo es que sobre la avenida mencionada tenía dos puertas de entrada que eran las principales del establecimiento.
Luego tenía dos accesos importantes por la calle "Chivilcoy" y uno por la parte trasera (donde se ubicaban los puestos mayoristas de frutas y verduras) calle "Yerbal". Sobre la calle "Bahía Blanca" no había forma de ingreso al mercado.
Si se entraba por cualquiera de las puertas de "Av. Rivadavia", uno se encontraba con los puestos dedicados a la venta de carnes y afines.
Todos los puestos de los carniceros tenían sus mesadas de marmol claro que lucían lustrosas y muy limpias y era usual que se cortara la carne sobre tablas de madera que los comerciantes apoyaban sobre estas mesadas.
En una ganchera que rodeba el puesto era común ver algunas piezas de carne y achuras, expuestas a la vista del cliente. Aunque también se guardaban en las heladeras especiales que los carniceros utilizaban para mantener en buen estado sus productos.
Para el caso de los carniceros y a la manera de anécdota, se puede decir que eran los más prósperos del mercado, observándose que ganaban y vivían muy bien y en muchos casos tenían automovil (situación no muy generalizada en aquel entonces) y que generalmente eran coches de gran porte, muchas veces descapotables y con tapizados vistosos (ej: simil piel de tigre) de marcas y modelos como Cadillac, Buick, y similares.
Sobre el ala derecha del mercado estaban los puestos de los polleros, y de los que vendían cerdos y conejos y al finalizar estaba la pescadería, que exibía un mostrador lleno de las más variadas especies marinas y de agua dulce (que muy seguramente hoy, ya muchas no se ofrecen a la venta).
Por el ala derecha estaban los puestos de almacén (que vendían los productos tradicionales de este rubro) y se conectaba con un pasillo que llevaba hacia la calle "Chivilcoy", en donde también había puestos de almacén (uno muy importante era el local de "Amado" cuyo dueño era una persona muy respetada en el mercado, casualmente era tío de una famosa figura del espectáculo de nuestro país).
Detrás de los puestos de los carniceros comenzaba el sector de los fruteros y verduleros, que justamente eran los últimos locales del mercado. Entre ellos se entrelazaban algunos puestos de otros rubros, como por ejemplo el de una señora que vendía huevos y que se tomaba el maravilloso trabajo de revisarlos al traslúz (esto lo hacía por medio de un velador de mesa en cuya pantalla oscura había un agujero donde esta señora colocaba y observaba el estado interior de cada huevo, antes de envolvérselo a sus clientes. Es obvio que si notaba alguna cosa extraña en su control, apartaba el producto para su decomiso o devolución). Que época!!!
Hacia el lado de la calle Chivilcoy también había puestos de bazar, calzado informal, etc. Recuerdo uno que vendía las famosas zapatillas pampero (que venían en caja de cartón de color amarillo). Dicho puesto de ventas tenía entrada propia por "Chivilcoy" pero comunicaba al mercado por otra puerta ubicada en la parte posterior del local. Allí también se podían adquirir las famosas alpargatas con suela de yute y también con suela de goma.
Los locales importantes que actuaban de vecinos del mercado y se apostaban sobre la Avenida Rivadavia (aquellos que yo puedo recordar) eran: Sobre la esquina de la calle Chivilcoy, "El Cóndor" tradicional fábrica de pastas (Nota: justo frente a dicho local - y ya no en la manzana del mercado- se hallaba una importante sucursal de "Bonafide", cafés, dulces, chocolates).
En la mismísima cuadra del mercado había locales de: "Cafés Richmond" (café molido a la vista y golosinas); "La Martona" (lechería); Un local de Ropa para Caballeros; Una Tienda, y algunos locales más.
Casualmente yo viví frente a este mercado desde los 2 meses de edad hasta los 12 años y posteriormente viví en la calle Bahía Blanca (en la misma manzana del "Vélez Sarsfield) hasta mis 26 años. Por lo tanto tengo muchas vivencias que me transportan a las épocas en que supe recorrer ese tan importante centro comercial.
Volviendo al tema del mercado, me es notable recordar la forma en se hacían llegar las aves (vivas) en jaulas, montadas unas sobre otras en camiones que llegaban hasta las puertas mismas del establecimiento.
Es decir que las aves no podían ser más frescas, ya que se mataban en el mismo puesto que las ponía a la venta. Lo mismo ocurría con los conejos.
La carne vacuna llegaba en forma de media res y el resto de animales como cerdo, cordero, chivito, etc., ya llegaban previamente carneados.
La fruta y la verdura de aquella época eran de alta calidad e incuestionable frescura. Daba gusto ver la calidad de la mercadería exhibida en dicho mercado.
Había también otros locales pequeños que se dedicaban a rubros como cerrajería, ferretería, etc.
El mercado era un lugar especial. En él se combinaban distintos aromas que resultaban ser (pese a la variedad de olores) gratos para el olfato, por lo menos para mí que era un chico que recién se exponía a las cosas domésticas de la vida y todo le resultaba curioso y producía el efecto de estar viviendo "la aventura de la vida misma" al recorrer sus pasillos llenos de alboroto, de personajes, y de cosas novedosas.
Habría muchas más historias sobre el "mercado" en aquellos años ya lejanos, pero voy a dejar lo resumido hasta el momento que espero pueda ser leído por vecinos de Floresta que han pasado por aquella época del tiempo y que seguramente recordarán con nostalgia muchos momentos de su vida que se encuentran ligados al lugar que es motivo de este relato.
.
por Jorge Horacio Richino.
.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Sobre los ideales (cita) por Jorge H. Richino.

.
No en todos los casos los ideales de las personas son ciertamente verdaderos; y suele ocurrir, por el contrario, que esconden lo auténticamente obvio como la mentira y el dinero.
.
Cita por Jorge Horacio Richino.
Derechos reservados.
.